Querer escapar
- 17 may 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 24 feb 2025
Todos en algún momento de nuestra vida hemos querido escapar.
La mente, en su recorrido de pensamientos, hace paradas en todas las emociones que nos acompañan. A veces, frenar es como estrellarse contra un poste de luz mientras caminas distraído, pues llegan de repente y sin compasión. Solo queda sobarse la frente por tal estrellón y continuar, aunque siga doliendo, aunque queden marcas; seguir el camino y aprender de cada tropiezo.
Quizá suena muy cruel todo esto, pero no lo es, porque hay estaciones emocionales que nos hacen saltar en una pierna, festejar cada triunfo, sonreír a quienes amamos y abrazarlos en cada oportunidad que tengamos. Existen estaciones que nos hacen pegar un grito de felicidad, susto o euforia, como si en medio de la calle tus zapatos fueran víctima de una gran plasta de mierda o, al contrario, fueran afortunados de pisar un billete de los más grandes.
Aquí, en este mundo, todo son subidas y bajadas, nada es perfecto y, aunque cueste aceptarlo, aprenderlo o ser conscientes de esta verdad, logramos un equilibrio y un descanso; así no lo veamos. Es importante de vez en cuando detenerse, respirar, calmar la mente y descansar para sentir ese balance que, de una u otra forma, nos hace aterrizar y ver desde ahí el azul infinito del cielo contrastado con el blanco de las nubes y la serenidad que esto nos regala para encontrar un poco de calma.
Sé que no es fácil, y por eso el querer escapar en ocasiones se convierte en nuestro deseo más grande y está bien, está bien chasquear los dedos y transportarse a un mundo de menos preocupaciones. Al final volveremos al mismo lugar y solo queda seguir aprendiendo del camino y abrir (por muy pequeño que sea) un espacio para tranquilizar una mente inquieta.
Te abrazo, no estás sola.
Con mucho amor, Pabla!

Inspirado por la sección - Dime lo que te pasa por tu mente.-.


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