Aniversario Australiano
- 11 mar 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 24 feb 2025

En este rincón hurtado, un gran sofá y una cobija gris; diría que es un sofá cama. Me dedico a teclear o borrar una y otra vez lo que mi mente me dicta. En este preciso instante pienso que quizá ya olvidé un tanto algunas o todas las claves sobre los signos de puntuación, así que pido disculpas anticipadas a mis colegas, pero mi mente últimamente no maquina.
Aunque esto no debería ser una excusa, se supone que un escritor lo tiene por inercia; ahora me estoy preguntando si soy escritora. En fin, será otro tema del que hablar.
Hace un año aterricé en el futuro. Sí, en el futuro, porque entre mi país y este hay 15 horas de diferencia, lo cual me ha causado algunas molestias internas con mi familia, no por la comunicación diaria, sino porque para mi cumpleaños me felicitaron un día después, pues ellos dedujeron que el tiempo no cambiaría lo que por naturaleza ya estaba establecido. ¡Vaya día! No lo saben, pero me sentí fatal, igual tampoco tienen culpa, o quizá sí, por no estar pendientes. En fin.
He pasado por un montón de experiencias de las cuales siento que todas me han convertido en un mejor ser humano: alguien que se ama más, que se dedica a hacer cosas que siempre quiso hacer, que se viste como se le antoja, que se está convirtiendo en una persona bilingüe (¡qué maravilla!) y que ha descubierto que puede hacer o trabajar en diferentes cosas sin sentirse culpable; claramente eso lo sigue trabajando porque, obvio, el cambio es impresionante.
Se me cierran los ojos, pauso.
Continuando... Pisé tierras australianas el 26 de agosto del 2022; sí, fueron 4 días de viaje, empezando en Bogotá con escalas en México, Tokio, Singapur, Manila y, por último, Brisbane. En realidad, el vuelo a Manila no estaba en mis planes, pero como buena despistada compré mal el tiquete Singapur-Brisbane y en México logré comprar uno nuevo. En este lindo país pude disfrutar de unos deliciosos tacos y de la hermosa ciudad. También conocí una parte de Singapur. Fue un gran viaje.
Este cambio de mi vida se la ha pasado montado en una montaña rusa de emociones; nada es fácil. Estoy inmensamente agradecida por todo lo que he vivido. Me han pasado cosas maravillosas y todos los días aprendo algo nuevo. Tengo amigos de todo el mundo, me cambié de ciudad, tengo un buen trabajo, vivo con mi pareja, he podido viajar y mil cosas más.
Extraño mi tierra pero sé que algún día volveré a disfrutarla, a gozarla y a transmitir todo lo aprendido. Sí, al principio lloré mucho, todavía lo hago... A ver, no soy de piedra y soy muy sensible. Aprendí a permitirme llorar y para mí eso es un santo alivio.
Me siento muy bien y eso es lo que importa.
Agradezco mil veces y trato de llevar mis sentimientos en balance. Me abrazo constantemente para alivianar los bajones, para amarme, para sentirme viva y capaz de todo lo que se avecina. Sí, señores: hay Paula en Australia pa' rato, y bien largo.
Con emoción y mucho amor, Pola, como me llaman en este lindo país.





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