Liberando sentimientos
- 9 mar 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 1 abr 2024
Tengo sueño y hace frío.
Mientras mis ojos se cierran y mi alma pide a gritos un café, escribo para soltar mi cansancio mental y físico. No sé si funcione pero quiero intentarlo.
Algunos sonidos de ambiente me acompañan en mi soledad, disfruto de la luz que se filtra entre la ventana, consiento a mis piernas con una cobija caliente y empiezo a desenredar este sentimiento que cargo hace dos semanas. Hoy me cuesta escribir; se ha trabado la tinta de la máquina y solo hay manchas oscuras que se borran una y otra vez. Así describo al bloqueo del escritor.
***

Su pecho se convirtió en el más cálido refugio, las lágrimas lo recorrieron formando un río cristal, sus dedos entrelazaron los cabellos y su amor abrió paso a la respiración estancada. Entonces se avecinó una avalancha de pequeños besos que poco a poco fueron calmando el sentimiento reprimido por lo vivido y por lo que vendrá.
Los pies sintieron confort, el cuerpo se acomodó cual pieza de rompecabezas, las manos descansaron sobre su pecho y finalmente la respiración recobró su andar. La noche fue plácida pero corta. Al final aquel sentimiento de agotamiento logró escapar de entre los rincones del corazón para dejar seguir flotando en alegrías al alma.
***
Así es como me libero de tanta fatiga o tanta emoción porque a la final es importante el equilibrio. Soltar y soltar, ya sea por medio de una persona de confianza o por medio de las letras. Esto no tiene fin porque así es la vida, una curva incesante de mil sensaciones, de mil sube y baja.
Mis ojos han logrado estar abiertos al igual que mi mente, pienso en la foto que acompañará este escrito y solo puedo imaginar su pecho. Ese que una y mil veces ha soportado el peso de mis lágrimas y que sigue cargando toneladas de amor.
Posdata: No hay foto de su pecho.
Con amor,
Pau!
Escrito el 21 de junio de 2023





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